martes, 24 de julio de 2012

En Memoria de Pepa Caballero

Ayer he tenido noticia ( lo publicó el diario SUR) de que se nos ha ido Pepa Caballero. Me ha entristecido mucho su pérdida y no lo supe con tiempo para ir a despedirla junto a sus amigos y seres queridos. No llegué a conocerla mucho, pero los días en que estuvimos cerca, preparando su exposición, me hicieron apreciarla mucho. También me hicieron apreciar su obra, tan afinada en color y línea; sus depuradas composiciones hacen de la contemplación de su obra un auténtico gozo visual y estético.
Como homenaje póstumo, quiero haceros llegar un texto que le escribí con motivo de su exposición en nuestro centro, en la Sala Ibn al Jatib, al que acudió con una entrega y generosidad propias de quien estuvo enseñando muchos años.
Aquello fue durante los meses de octubre y noviembre de 2007. Luego la he visto en contadas ocasiones, pero siempre fue un placer recibir la luz de sus ojos.

Una foto de la mesa de su estudio sirvió para la invitación.













"Esta noche hemos venido a la Sala Ibn al Jatib para celebrar la primera de las exposiciones de “nuestra temporada artística”. Hemos venido a celebrar juntos la pintura, el color y las líneas de Pepa Caballero. Como se trata de la inauguración de su exposición, a casi nadie le será una artista desconocida; pero hemos de decir algunas cosas sobre su vida y obra que aunque algunos las sepan, no está de más recordar, para hacer perdurar un poco más el eco cromático de sus cuadros. 
Habiendo sido co-fundadora del muy influyente Colectivo Palmo, a nadie se le escapa ya que su obra es un referente indiscutible en el arte andaluz (primero malagueño); Pepa Caballero no es la primera artista de este renombrado colectivo de pintores y escultores que nos visita. Ya lo hizo el pasado curso Jesús Martínez Labrador y lo hará en la próxima exposición Dámaso Ruano. Sendos artistas, Jesús, Dámaso y Pepa, se sentaron junto a nuestros alumnos, para contarles sus reflexiones y sus motivaciones. Pepa y Dámaso se comprometieron a venir con sus cuadros. He aquí a Pepa, cumpliendo su promesa. Y repetirá ese gesto noble y sencillo (casi heróico) de ponerse en manos de nuestros alumnos, a quienes el arte ya lo les coge tan lejos...
Pepa Caballero estudió pintura y modelado en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, ciudad donde nació. Luego se licenció por libre, en La Facultad de Bellas Artes de Sevilla. Durante diez años ha sido profesora de dibujo en diversos institutos de Málaga y Granada. Para vivir, eligió Málaga hace ya bastantes años y para trabajar, eligió finalmente el arte, aunque yo me inclino a pensar que fue el arte quien la eligió a ella. 
Con más de 20 exposiciones individuales desde la primera que hizo en 1971 e incontables colectivas ya, desde 1960, Pepa tiene aún mucho que dar en pintura. La última exposición en la que pudimos verla, o al menos la más importante, la organizó la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en el Palacio Episcopal de Málaga. (Yo te voy a pedir, Pepa, que me corrijas, por favor si en algo yerro...) La exposición en cuestión se llamó “Sin género de duda” y quiso ser, lo que se dice una exposición “de género”, es decir, sólo de mujeres. Allí estaban las excelentes, también pintoras,  Titi Pedroche y Teté Vargas Machuca, junto a la escultora Elena Laverón y la fotógrafa Cristina Martín Lara. Poder artístico femenino de primer nivel en una sala de primer orden. Pero Pepa y sus dos “secuaces”, Teté y Titi,  quisieron quitar hierro al bombo y al platillo institucional y montaron, simultáneamente, otra exposición más personal, más íntima y comprometida,  en la galería de arte que dirige Pilar Bernabeu en Torremolinos. Esta vez el título a la exposición lo pusieron ellas:  “Generando dudas”. ¡Bien por ellas! Es una forma, al menos así lo creo yo, de ser uno mismo allí donde se está y de decirlo sin barnices protectores. Ella lo sabe: el arte verdadero respira independencia y compromiso, también con uno mismo. 
A Pepa, una fervorosa amante de la pintura del cuatrocento italiano, no le es ajena la poesía, ni la ilustración, ni siquiera la escultura. Pero tampoco le es ajeno el mar, ni el paisaje, a los que conoce con profunda sensibilidad desde sus ojos luminiscentes, pero también desde los aspectos más rigurosamente técnicos de los Estudios de Transformación de los Planes de Urbanismo, con los que ha colaborado en más de una ocasión.
De su obra dice el poeta y profesor Francisco Chica, que 'está a la vez desnuda y llena de profundas significaciones, que su cosmos fulgurante se asienta sobre las bases del color y la geometría...' Y es cierto, despojada de artificiosidad y a la vez cargada de sentido y todo además bajo un orden, siempre en pos de la luz, una luz antigua, un brillo tenue de límites inalcanzables. Habitando las equilibradas, simétricas composiciones lineales, una armonía, a veces extraña,  entre los trabajadísimos tonos de color y unas no menos sorprendentes relaciones de fuerza y dinamismo entre el espacio cromático del cuadro y ese otro espacio que nosotros figuramos de retina para adentro. Y ya en nuestro interior, después de haber visto sus cuadros, vamos asimilando  despacio la música y la matemática de la forma, y bajo el dominio del color, se va produciendo el deslizamiento poderoso e incontenible de las masas cromáticas hacia los lugares más recónditos de nuestra memoria, donde podemos percibir las resonancias de la gran pintura clásica. 
Pepa Caballero nos ha abierto su estudio y nos ha dejado elegir a nosotros, entre todo lo que allí había,  la obra que ahora veis en la exposición. A la vista de esta variada selección, guiada por el criterio didáctico que nos nos motiva, ella ha titulado  muy certeramente y con un cariñoso buen humor “Pequeño tutifruti”.  Disfrutadla como un hermoso regalo.  Gracias, Pepa por tu generosidad." 

Fernando de la Rosa